Antes que nada, te recomendamos consumir crustáceos frescos y no almacenarlos en el congelador, ya que perderán poco a poco sus propiedades y su sabor. A continuación, te describiremos los diversos tipos que existen de estos.

Crustáceos de cuerpo alargado

Bogavante: Es uno de los más famosos, ya que pesan 500 gramos y miden entre 30 y 75 centímetros. Se encuentra entre mayo y septiembre.

Cigala: Mide aproximadamente 25 centímetros y se suele venderse vivo.

Gambas: Tienen diez patas y son pequeños. Se pueden encontrar en cualquier mes del año.

Langosta: Hay cuatro variaciones: roja, americana, rosada verde. Pueden pesar hasta 7 kilogramos y medir hasta 23 centímetros.

Langostinos: Miden entre 15 y 12 centímetros y el más conocido es de color rosado con manchas de color marrón.


Crustáceos de cuerpo corto

Cangrejos: Miden entre 3 o 4 centímetros y son de diferentes de colores. Estos ofrecen mucha carne.

Buey de mar: Pueden pesar hasta 5 kilogramos y su caparazón es más ovalado que los otros cangrejos.

Centollo: También cangrejos, pero de caparazón espinoso. Se suele comercializar en invierno.

Percebes: Mide 5 centímetros de longitud y solo se puede consumir el cilindro naranja interno. Solo se pueden recolectar cada 6 meses, por lo que su precio es muy elevado.